Lo mejor del ecoturismo en la parte noreste de México

México se conoce en el mundo por diversas razones: la comida, la bebida, la historia, la música y la cultura. Pero hay una que a veces no es tan apreciada como las demás: la naturaleza. El ecoturismo dentro del país se practica, en su gran mayoría, por extranjeros, aunque también hay muchos mexicanos que comienzan a animarse a pasar sus vacaciones en medio de la naturaleza del país. Los ecosistemas del planeta son muy variados y, afortunadamente, México cuenta con muchos de los estilos existentes en el mundo, lo cual causa su admiración por países que no tienen tantos recursos naturales como el nuestro. Las actividades suelen ser muy variadas y cambian por la zona en la que se lleven a cabo. Hubo un tiempo en el que viví en el norte del país, específicamente en Monterrey, y aproveché para conocer varias de las bellezas que rodeaban la zona en donde vivía. Antes de eso, ya había tenido la ocasión de navegar por unos rápidos en Veracruz, nadar en los cenotes de Yucatán y ver las mariposas monarca de Michoacán, pero todo tiene un elemento muy diferente a lo demás, así que me aventuré al ecoturismo del noreste del país, que realmente me gustó mucho.

Lo mejor del ecoturismo en la parte noreste de México

Los viajes siempre son una oportunidad de descubrir un poco más de los sitios que conocemos, pero también un poco más de nosotros mismos. En el caso del ecoturismo, no se trata solamente de ver las playas bonitas, o acercarse a tomar el sol en las bahías. Se trata de unirse con todo el planeta, para descubrir el equilibrio que se ha ido perdiendo conforme nos alejamos más de nuestro estado natural original. Pero claro, no es posible ya retornar a él, por lo que la mejor opción es viajar a estos sitios. En mi caso, descubrí muchos sitios de ecoturismo en la página http://revista.pricetravel.com.mx/ecoturismo/, la cual recomiendo ampliamente para quienes deseen realizar unos viajes como los que les contaré a continuación.

Cañón de Matacanes

Como les mencioné previamente, durante unos años estuve viviendo en Monterrey. Recuerdo que las personas que conocía comenzaron a hablar un día de matacanes y yo no entendía de lo que estaban hablando. Un día, decidí averiguar qué era y me entraron las ganas de ir a conocerlo. Un lugar donde la naturaleza pone a prueba tus habilidades para desplazarte entre ella, y que te presenta cuevas, cascadas, barrancos y muchas cosas más en las que podrás explorar el paisaje típico del noreste del país. Eso sí, no es recomendable para personas que sufran mucho en las alturas, ya que parte del tour era bajar en una cascada que medía 27 metros, y que no cualquiera se atreve a descender.

Sin embargo, hubo otro tour que no tuve la ocasión de conocer, pero sí de que me lo contaran. El tour acuático consiste en recorrer el lugar durante un día completo, ya que, dependiendo de las personas con las que vayas, y el ritmo que tengan al avanzar, el tour puede durar desde 5 hasta 8 horas, por lo que es mejor ir pensando en quedarse durante todo el día. Este tour es bastante complicado, y por eso los grupos que tienen compañeros que no van muy rápido pueden tardar mucho más que otros con mejor condición. La verdad, fuera del cansancio, eso no tiene demasiado que ver, ya que los paisajes existentes y las diversiones que te topas en el camino y al ir acompañado de tus amigos, hará que el tiempo pase volando. Y claro, nada mejor que ir caminando mientras escuchas el golpe de las cascadas mientras caen con toda la fuerza.

Para cualquiera de los dos tours, existe un grupo que te puede rentar todo lo que necesitas, desde cascos hasta los arneses o las lámparas para las cuevas. Sin embargo, sí te recomiendo llevar una buena mochila que no se pueda mojar por dentro, ya que la comida y la ropa limpia serán tus mejores amigos al terminar la experiencia.

Huasteca Potosina

Por otro lado, se encuentra la Huasteca Potosina. En esa ocasión, aproveché una visita que me hicieron mis padres para conocer este hermoso lugar. Debo mencionar que, al inicio, estaba un poco preocupada por el trabajo que les pudiera requerir terminar el tour. No obstante, una vez ahí, me di cuenta de que iban familias completas, y hasta abuelitos, sin que hubiera ningún problema.

El punto que más disfruté del recorrido es el que todo mundo conoce como el “Puente de Dios”, el cual es una verdadera maravilla. Elaborado por la misma naturaleza, cuando te subes a él puedes ver de un lado, un pozo de agua azul increíble y, del otro lado, una poza de agua transparente que pareciera que no hay nada.

Debajo del puente, hay una sorpresa más, pero ésa no se las diré para que se queden con las ganas de visitarlo en su próximo viaje por esa zona.