Leyendas de terror de Mérida

Así como sucede en las ciudades más importantes de México, en Mérida también existen varias historias de miedo que han logrado sobrevivir el pasar de los años. Cierta noche, en esta ciudad, se reunieron cuatro profesores para narrar algunas las historias que a ellos les contaron cuando eran pequeños, mismas que son características de esta ciudad, siendo una de ellas totalmente verdadera según indicaba uno de los profesores, pues comentó haberla vivido personalmente. Sinceramente, después de la historia, hasta afortunado me sentí luego de haber estado en ese tiempo en uno de los tantos hoteles en Mérida, pues tuve la oportunidad de escuchar este relato de primera mano.

Era el lejano año de 1968, y el mencionado maestro apenas estaba educándose, a inicios de su educación de preparatoria, cuando de repente encontró una entrevista que elaboraron a una mujer que se dedicaba a pedir limosna, mujer que siempre había llamado la atención de aquel profesor, pues siempre se encontraba muy cerca de la escuela en la que él estudiaba.

Durante dicha entrevista, la mujer aseguró que ella era una princesa maya que tenía más de 400 años de edad, pero que había recibido un hechizo de un brujo, razón por la que tenía ese aspecto, pues era una mujer un tanto fea, bastante pequeña y jorobada.

Aquel profesor contaba que, haciendo equipo con varios compañeros que tenía en ese tiempo, habían tomado la decisión de seguir a aquella misteriosa mujer, por lo que se percataron que a diario, exactamente a la misma hora, llegaba a recogerla una limusina de la que bajaban dos personas, harto elegantes, que hacían una reverencia antes de acercarse a ella y cargarla para meterla al auto.

Luego de haber notado este peculiar evento, uno de sus amigos sugirió que siguieran de cerca a dicha mujer para poder descubrir a dónde la llevaban. Al día siguiente, el profesor y otros 14 de sus compañeros fueron al lugar de siempre para seguir a dicha mujer, y al igual que los días anteriores, la limusina llegó puntual y todo salió conforme a lo planeado. Los jóvenes se dispusieron a seguir a la limusina, misma que se dedicó a dar varias vueltas por el lugar hasta que llegaron a un lugar en donde ya no había pavimento, y tampoco gente ahí dentro.

Luego de ver la ruta que había tomado la limusina, los jóvenes, sorprendidos, dudaron si continuar siguiéndola, pero decidieron hacerlo sin que les importara que ya estuvieran en un lugar completamente desértico. De la nada, la limusina cambió el rumbo, y los jóvenes intentaron hacer lo mismo, pero los tres autos en los que iban se apagaron de la nada, y ninguno de los tres quiso volver a encender.

Según cuenta el profesor, él y todos sus compañeros salieron de los carros para ver qué es lo que había pasado y si había una forma de encender los autos, pero en ningún momento pudieron hacerlo pues no se explicaban como es que tal cosa pudo haber pasado.

Aún afuera de los autos, los jóvenes comenzaron a oír ruidos realmente aterradores, entre ellos estaban gritos y llanto muy fuertes, por lo que ingresaron inmediatamente a los carros e intentaron encenderlos, lo que pudieron lograr finalmente luego de 20 minutos de angustiosa espera.

Finalmente, todos decidieron volver hacia sus hogares, pero no sin antes platicar todo aquello que habían presenciado, llegando todos a la conclusión de que nunca querían saber más nada de la Princesa Maya.