Conoce el acueducto desde uno de los hoteles en Querétaro

Si pasas la noche en uno de los varios hoteles en Querétaro, pasar un rato en el Acueducto de esta ciudad es algo típico para los visitantes, ya que es una de las cosas simbólicas de la ciudad. La historia de cómo fue construido es realmente interesante, y quisiera que la conocieran y disfruten de ella como lo he hecho yo.

Era el año 1687 y el segundo marqués de la Villa del Villar del Águila, llamado Juan Antonio de Urrutia y Arana, arribó a México, conocido en ese entonces como Nueva España, con las esperanzas que tenían todos los hombres en aquellos días, ganar mucho dinero. De esa forma, aquella persona llegó a la administración virreinal, donde estuvo trabajando en distintas posiciones de suma importancia. Del mismo modo, ayudó a pelear contra una rebelión de indígenas en el año 1692 y fue conocido después como Capitán de Caballos Coraza, todo gracias a su enorme valentía. Luego, él contrajo matrimonio con una mujer llamada María Josefa Paula Guerrero Dávila y acrecentó poco a poco su fortuna, mudándose hacia la ciudad de México desde 1694 hasta 1697, donde fue nombrado Regidor Perpetuo.

Pese a esto, fue hasta el año 1721 cuando se mudó hasta la ciudad de Querétaro. A su llegada, se dio cuenta de que había un abastecimiento considerable de agua. Previo a su llegada, existía una forma de sacar el agua del manantial que estaba cerca de la Cañada, mismo que se conocía en aquellos días como “Acequia Madre”. Sin embargo, había muchísimos problemas por la contaminación del agua ya que había muchos negocios que la habían utilizado para la producción de sus artículos y habían dejado sus restos ahí, haciendo que esta agua fuera inútil para el consumo. En ese momento fue que el Marqués decidió construir algo para que este problema se solucionara.

La opción más adecuada que lograron encontrar en ese momento era el acueducto, sin duda alguna, y el mismo Marqués era quien otorgaría un poco más de 88 mil pesos para su creación, mientras que el ayuntamiento de esta ciudad pondría únicamente 25 mil pesos más. La obra de este acueducto inició en 1726 y fue hasta 12 años después que fue terminada, y con un enorme festejo llegaron las personas más importantes de Nueva España, ya que esta obra hacía de Querétaro uno de los lugares más modernos de todo el país.

De este modo, el acueducto se convirtió rápidamente en la construcción más importante de la Nueva España en todo el siglo XVIII. El Marqués, además de que fue el inversionista principal de esta construcción, también se cuenta que fue el que creó los planos para que el agua del manantial fuera orientada directamente hasta la ciudad, pues él tenía con estudios y conocimientos en arquitectura, así como la experiencia en la construcción de varias obras. De este modo, esta construcción terminó teniendo una longitud cercana a los 1300 metros, con cerca de 25 metros de altura.

La historia oficial es esta, pero también hay una leyenda que cuenta algo un tanto distinto, pero mismos que son totalmente rechazados por mucha gente. Según indica esta otra versión, todo inicia con la esposa de dicho Marqués, quien le presentó a su esposo a una de sus primas, una monja que llegó a Querétaro con la intención de ayudar a cuidar a todos los enfermos de esta ciudad.

Conoce el acueducto desde uno de los hoteles en Querétaro

Esta monja llegó a casa, cubierta con su modesto hábito, el Marqués la vio, y dice la leyenda que desde el primer momento no pudo dejar de verla, ya que estaba perdidamente enamorado de ella. El amor recorría cada centímetro de su cuerpo y salía con una mirada verdaderamente enternecedora. De este modo, el Marqués siempre se fijó en las necesidades que esta mujer tuviera, poniendo atención cercana a cada detalle para poder ayudarla de cualquier forma posible.

Cierto día, el Marqués se atrevió a declarar el amor que sentía por la monja, diciéndole: “eres la luz de mis ojos, y el mundo podría cargar para demostrarte cuánto te amo. Di lo que necesites, que siempre que pueda, y cuando no, mi amor encontrará una solución a todos tus problemas”.

Sor Marcela, como se dice que se llamaba, sólo lo miro a los ojos, sabiendo que las prohibiciones de sus mutuos matrimonios les impedirían cualquier unión. Sin embargo, para aprovechar el amor ofrecido, le dijo: “Quisiera, señor Marqués, que el amor que me profesa pudiera verse reflejado en algo que ayudara a la comunidad, para que el agua esté más limpia y no haya tantos enfermos”.

Se dice que el Marqués se ilusionó tanto con la idea de ser útil a su amada, que esa misma tarde se reunió con diferentes amigos, con los que discutió la problemática, hasta que le dieron una solución razonable, que posteriormente pondrían en práctica con esa gran obra, que tardaría once años en ser construida.

Durante ese tiempo, sor Marcela se mantuvo alejada del marqués, rehuyendo a sus miradas cada vez más desesperadas. Finalmente, cuando el acueducto estuvo terminado, el Marqués fue a verla, para poder hablarle: “Amada mía, la obra que usted me pidió ha sido terminada, y yo vengo a sus pies, para preguntar cómo corresponderá al amor que le he profesado a través de esa construcción.

La monja se le quedó viendo, y sin más, le dijo: “Cada noche, oh generoso Marqués, rezaré un padre nuestro y un Ave María, para que su alma siempre esté encaminada al bien, y por la obra que usted ha erigido guiado por el amor”.

Y así, la obra continua existiendo hasta nuestros días. Si tienes interés en conocer esta maravillosa creación del hombre, te recomiendo te hospedes en uno de los hoteles que tiene Fiesta Americana en la zona.