Reserva uno de los hoteles para las fiestas invernales del mundo

Hay una época en que los hoteles se llenan muchos y que las personas suelen estar más unidas que en ninguna otra. La locura que provoca esta fecha no tiene comparación con la locura correspondiente a eventos masivos, ni siquiera el mundial o las olimpiadas. Por supuesto, hablamos de la temporada navideña. No olvides hacer tu reservación en uno de los hoteles anunciados por Sección Amarilla. Cada persona tiene su particular forma de celebrar esta fiesta decembrina. Incluso, puede que haya quien no la celebra en diciembre. Sin embargo, nadie se explica qué tiene esta época que hace que todos estemos de buen humor: quizá sea la alegría de tomar un poco de chocolate caliente con el frío reinante, o bien, que recordar los tiempos de la infancia en que los regalos era lo más importante para nosotros.

Pero cada país tiene su propia forma de llevar este tipo de tradiciones. Incluso, dentro de cada país, se varía mucho. Por ejemplo, una tradición que existe en Cataluña, pero no en el resto de España, es la de pegar a un tronco hueco, que se denomina Tió. Se dice a los niños catalanes que el tronco es el encargado de traer los regalos a los niños. Por alguna extraña razón, la forma de conseguir el favor del tronco es golpeándolo con una rama. Ahí se ven: niños y adultos azotando el tronco hueco. Sin embargo, antes de empezar con esta hazaña, los niños deben ir a sus habitaciones, donde se quedarán un rato, pensando en los regalos que quieren. Mientras, los padres esconden los regalos en las partes de la casa donde los hijos suelen buscar, para que los encuentren “mágicamente”.

Otro lugar donde los regalos aparecen mágicamente, por un ser extraordinario, es Países Bajos. Aquí, no existe Santa Claus, sino Sinterklaas, y no viene del polo norte, sino de España, llegando con su barco hasta Ámsterdam, donde se dedica a repartir regalos para los niños. Sinterklaas es un adorable obispo que viste completamente de rojo y utiliza una mitra puntiaguda y alta. Suele llegar a las casas el 6 de diciembre, día en que se celebra a San Nicolás. Luego, las familias comen platos muy variados y deliciosos, toman un rico chocolate hirviendo, y se cocina un pan en forma de la primera letra del apellido de la familia.

Pero nada como tomar chocolate en una de las carrozas de Dallas, que pasea por los parques y las calles donde hay adornos con luces navideñas increíbles. Una escena familiar perfecta, durante el invierno en esa ciudad, está conformada por la familia, chocolate caliente, y un espectáculo de luces, que bien puede ser muy elaborado, o demasiado escandaloso, pero que siempre conlleva bastante alegría y unión entre las familias.

Bueno, decir eso no es mucho. La unión familiar, a pesar de las peleas al momento de poner los adornos en el árbol, o cuando se cocina, es una característica muy típica de estos momentos. Incluso, en países donde el frío no hace necesaria la cercanía para el calor corporal, como Australia. Aquí, el 25 de diciembre se encuentra en medio del verano, y la gente aprovecha la festividad para salir de sus casas y celebrar en los jardines, rodeados de velas, mientras cantan villancicos de la región, con los que deleitan a sus vecinos más cercanos, quienes no siempre se muestran agradecidos por esta muestra de afecto.

Y si nos vamos al lado contrario, hacia el occidente, está Inglaterra, inundado en neblina, lluvia y temperaturas heladas. Nada más invernal que un paseo por Londres, rodeado por la niebla que impide ver a un metro de distancia. En esas temporadas, el clásico té inglés se transforma, y cada tetería de la ciudad inventa una novedosa fórmula que da como resultado una bebida caliente deliciosa. Una excelente opción para pasar el invierno es recorrer cada tetería, para descubrir los nuevos sabores que sacaron por el motivo navideño.

Finalmente, si tu sueño navideño dorado es ir a enterrarte a la nieve, te recomendamos un lugar poco convencional. En China, al noreste, cada año se lleva a cabo el Festival Internacional Harbin de Hielo y Nieve. El festival tiene un poco de todo: esculturas de hielo (por supuesto), actividades en trineo, partidos de hockey en hielo y una tradicional carrera de nado de osos polares. Nada mal, ¿no? Todo esto es posible debido a las bajas temperaturas de la zona, que permiten la conservación prolongada del hielo. Las esculturas que se elaboran poseen la más amplia diversidad, ya que hay grandes o chicas, sencillas y muy elaboradas, y con temas diferentes. Si eres un amante del mundo congelado, no te puedes perder este lugar que, además, fue diseñado en gran medida por los rusos del siglo XIX, pues el tren siberiano pasaba por la zona, y ellos deseaban que el entorno se viera más como Rusia, lo cual sigue conservándose hasta la actualidad.