René Escobar y su inspiración

Para el empresario René Escobar, la inspiración en su trabajo es fundamental para ser una persona de éxito. Personajes ilustres de la vida mexicana e internacional han significado para el joven fiscalista herramientas para enfrentar los retos de la vida con el mejor de los ánimos y como ejemplos a seguir, pues sus contribuciones con la humanidad han ayudado a hacer de este mundo un lugar mejor.

A lo largo de la historia mucho se ha especulado, mencionado o planeado para cambiar el rumbo de la historia, sin embargo son los hombres que hacen y se atreven a correr los riesgos necesarios para hacer de sus metas una realidad los que construyen la Historia (con mayúscula). La praxis es la pequeña gran diferencia entre un visionario y una persona ordinaria. En un país como México, del que suele decirse en el extranjero que es un país tercermundista, sin el nivel educativo ni el potencial tecnológico para competir con las grandes potencias del orbe, ha sido semillero de personas exitosas y adelantadas a su tiempo. Nombres sobran: Mario Molina, Premio Nobel de Química; Rodolfo Neri Vela, el primer latinoamericano en convertirse en astronauta; Guillermo González Camarena, inventor de la televisión a color, Luis Ernesto Miramontes, inventor de la pastilla anticonceptiva, etc.

El mundo de los negocios no es la excepción: Carlos Slim, Raúl Salinas Pliego, Lorenzo Servitje, entre otros, le han dado rumbo a la vida de millones de mexicanos en los últimos años con sus empresas y sus ideas. Para René Escobar no basta con tener millones de pensamientos arrumbados en la cabeza, navegando sin rumbo, es necesario materializarlos y aplicarlos para el bien común, lo cual no se logra sin pasión y sacrificio.

Nuestro país es cuna de hombres valientes, inteligentes y capaces de reinventar las rutas a seguir, pero lastimosamente no han bastado para cambiar la situación crítica por la que México atraviesa en la actualidad. Se necesitan más personas dispuestas a aportar y hacer un cambio, que no sólo se queden criticando su mala suerte en las redes sociales, con sus vecinos o en el trabajo. El destino de cada persona depende de lo que haga, no de lo que espera de los demás. El éxito podría resumirse en hacer, lo cual suena fácil pero sólo un escaso puñado de hombres dispuestos se da a la tarea de emprender. No basta hablar o idear si aquello no dará frutos para los demás y para uno mismo.