René Escobar, un emprendedor que no necesita presentación

Emprender proyectos de gran envergadura siempre ha resultado una tediosa tarea para el mexicano promedio. Dar lo mejor de sí y demostrar al mundo de lo que somos capaces es una asignatura pendiente que nos pesa y que muchos no buscan resarcir. ¿Por qué? ¿Acaso el mexicano le tiene miedo al éxito?

Seguramente has escuchado hablar a algún extranjero repetir los estereotipos que nos definen: huevones, machistas, borrachos, pero siempre alegres. Nada más alejado de la realidad, tanto así que me resulta una imagen cómica que lejos de despertar risas genera indignación. Algún individuo que promulgue estas características como mexicanas no tiene ni la más remota idea de cómo hacemos las cosas desde aquí, desde el ombligo de la luna o cuerno de la abundancia, de hecho somos de los países que más horas laborales tienen de la OCDE. En México se tienen de sobra historias de éxito que nos muestran la grandeza del mexicano, un personaje valiente que cuando tiene ganas de hacer algo lo desarrolla de la mejor forma posible.

René Escobar es una de estas historias que nos muestran que juventud con talento no son cosas dispares. Empresario afamado, excelente padre de familia y deportista aficionado, René ha sido por mucho tiempo el nuevo prototipo del mexicano de las grandes ciudades, aquel que aspira a ser mejor, a superarse a sí mismo, a ayudar a los demás para que también tengan éxito en la vida. Eso es un mexicano.

Los estereotipos pierden su sentido cuando la ignorancia se disipa como niebla matutina. Son numerosos los nombres que vienen a mi cabeza, premios Nobel, deportistas de primer nivel, artistas reconocidos en cualquier parte del globo, científicos de vanguardia, investigadores, intelectuales, son muchos los mexicanos que han triunfado en nuestro suelo y fuera de él que una sola página no bastaría para hacer un homenaje a todos ellos, quienes no han mostrado a los demás que el “sí se puede” tan coreado en los partidos de futbol, es posible.

Para personas comprometidas como René Escobar, la combinación de las facetas de la vida de un hombre (familia, amistades, trabajo) no debe de ser visto como una carga, como algo infructuoso, sino como una comunión que nos engrandece y nos hace ver cuál es nuestro papel, cuál es el motivo valioso por el que levantarse con ganas a ser exitoso por las mañanas. Todo va entrelazado, nada está de más.