El Estadio Azteca: medio siglo de grandeza

Hace unos días hablamos del Estadio Olímpico Universitario y me preguntaba a propósito si alguien construía algo pensando que ahí iban a ocurrir eventos memorables, como cuando se tiene un hijo y se le ve un destino deslumbrante. Y al parecer pasé por alto el hecho de que alguna vez se construyó el Estadio Azteca completamente con ese propósito: que ocurran eventos memorables ahí.

Y es que este estadio tiene una bondad, a diferencia del que está ubicado en Ciudad Universitaria: este lugar no es sólo para eventos deportivos. Aquí puedes ver los sábados a la Águilas del América ganar o puedes ocupar uno de sus asientos y presenciar un concierto histórico como el que ofreció este año Vicente Fernández para despedir su carrera.

Claro que aquí juega el equipo con más campeonatos en nuestro país y los últimos que ha conseguido han sido en este mismo campo. Pero para quienes no somos tan aficionados, podemos recordarlo como el lugar que acogió la más reciente gira de U2 que incluía una enorme garra como escenario.

Este estadio fue diseñado por Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca en la década de los sesenta para que México obtuviera la sede del mundial de fútbol de 1970. Su construcción tomó tan sólo cuatro años y el 29 de mayo de 1966 se inauguró. El primer gol que ahí se anotó fue obra de Arlindo Dos Santos, quien jugaba en el equipo de casa.

Hoy en día, a medio siglo de su construcción, sigue siendo uno de los más grandes del mundo con una capacidad para 95 mil espectadores. Ahora se le están haciendo trabajos de remodelación que, si bien disminuyó su capacidad, lo coloca a nivel de los estadios de primer mundo. El sólo hecho de ocupar una de sus butacas, es un acto memorable.

 

Abraham Cababie Daniel.